Sautúa sueña

VIRGINIA ALBERDI BENÍTEZ

Siempre se sospecha de los pintores que sobrentienden el sueño como estado de gracia para sus obras. Porque hay quienes bajo el pretexto de otear la surrealidad mixtifican el lenguaje.

Desnudando el alma, acrílico sobre lienzo. Autor: Alberto Sautúa.

Afortunadamente ese no es el caso de Alberto Sautúa (1976), un joven pintor habanero, egresado de San Alejandro, quien en los últimos tiempos ha desarrollado una obra gráfica de sumo interés en el Taller Experimental de la Plaza de la Catedral.

El surrealismo, en la versión Sautúa, se enclaustra en una especie de nueva figuración. En el repertorio exhibido en la galería de arte del Hotel Meliá Cohíba, la figura femenina aparece bien definida en su expresividad a salvo de fondos abstractos y melífluas pinceladas. El artista aplica inteligencia en la presentación de composiciones que parecen relamidas¼ pero a las que asiste la inquietud de quien sueña con los ojos abiertos en la posibilidad de la metáfora como acción sorpresiva.

De tal manera resulta inquietante el contrapunto entre torsos y rostros hieráticamente concentrados y torbellinos de línea que corona o se contraponen a la figuración. Como acotación, en casi todos los cuadros, una presencia física hiperrealista: una libélula, una mariposa, un huevo. En definitiva, una referencia imposible de eludir y sobre la cual se erige una simbología hedonista, que en buena medida se emparenta con las ficticias escenografías de las regiones de la fantaciencia en la más pura tradición de Tolkien.

Si Goya pensaba que "el sueño de la razón produce monstruos", Sautúa podría afirmar, desde su personalísima obra, que cuando la razón se entrega al sueño es posible originar una belleza inquietante, estremecedora, legítima.

 

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